Los condenados avanzaban.Uno,dos,uno,dos.Pasos suaves rastreando el suelo.Las cadenas chocaban entre sí creando un ruido infernal que no hacía si no empeorar la situación.La fila de humanos, si es que se podían llamar así, era una perfecta atracción turística para los sencillos paseantes. Aquellos que un día fueron los científicos, artistas y escritores más eficientes se movían ante ellos como muertos vivientes. Pero se lo tenían merecido.Nadie tenía que pensar por él mismo, el Líder lo haría por todos.¿Por qué pensaban,por qué desafiaban lo establecido,por qué no se conformaban? Porque amaban el conocimiento y la inseguridad.Estúpidos intelectuales ambiciosos.Merecen la muerte.
Permitid que me presente.Soy a la que llaman ADFL123, aunque mi madre solía decirme Erin. Nunca comprendí tal cosa; nadie es nombrado con una palabra exacta como le ocurre a una silla o a una mesa.Pero mi madre sí. Ella insistía en que la llamase madre, en vez de JTF565, y así la nombraba, la nombro y la nombraré. No puedo culparla de cosas tales como los nombres propios, la música de Purcell o su pasión por los cigarrillos; en sus venas corría el arte,estaba marcada desde el nacimiento, diría el Líder. Sin embargo,ella siempre despreciaba el arte públicamente, como todo buen ciudadano. Yo pienso que lo hacía más por miedo que por convicción. No voy a quejarme, aunque fuese asquerosamente impúdica.
_
