martes, 28 de mayo de 2013

Te mereces una gran Revolución bajo tu nombre.


Un balcón, alzado sobre el mundo, imperante. En el se encontraba una maravillosa chica,Carmen . La leve brisa agitaba su pelo cobrizo, y sus ojos verdes, se perdían en la inmensidad del atardecer. De repente, alguien abre las puertas y camina con seguridad hasta Carmen. La mujer mas increíble que pueda existir, estaba allí. Su figura era increíblemente curvilínea, favorecida por el borgoña de su vestido. Los labios pálidos, creados para el don de la palabra. La mata de pelo rubio caía hasta el infinito y los ojos brillantes,intensos, no podían apartarse de Carmen. Ella era Svetlana, irrepetible, inigualable, insuperable.

-¿Acaso puede haber algo más rojo que este atardecer?- oír la voz de Svetlana producía el mismo placer que pisar la tierra mojada.
-Un amanecer en Cuba-Carmen sonrió, sin dejar de mirar la inmensidad.
-Eso sería precioso.
-Seguramente.
-Pero no más que tus ojos.
Carmen giró la cabeza, y a su vez, Svetlana se acercó. Su mano derecha se alzó y recogió el pelo de Carmen hacia atrás. Se colocó a su lado.
-La rebelión del oprimido con sus propias manos es más preciosa- concluyó Carmen.

Svetlana se apoyó en la barandilla del balcón con el codo izquierdo, mientras acariciaba el cuello de Carmen con la mano derecha.

-Sé que cuando me acaricias piensas en la toma de Berlín por el ejército rojo.
-Sabes que algún día seguiré los pasos de mi padre.
-Entonces vivirás para y por la política, ¿no?-la voz estaba preñada de insatisfacción.
-Tu gesto de rabia es bello.
-No sigas por ahí, Svetlana.

Ella se acercó un poco más y bajó la mano, hacia la camisa de Carmen. Desabrochó el primer botón.

-Hoy llevas la camisa que me vuelve loca.

Silencio.Desabrochó el segundo botón.

-La nostalgia me invade cuando recuerdo tu cuerpo sobre mí.

El tercer botón.

-Si no me besas,haré que me peguen un tiro en la nuca.

Carmen intentaba contener la respiración. Como amaba a Svetlana. Amaba cada palabra de sus labios, cada pestañeo, cada sonrisa, cada movimiento, su lujuria, su maldad, su impaciencia, su locura. La amaba tanto que le dolía. La lágrima que brotó del ojo izquierdo de Carmen materializó el dolor, mientras su voz preñada de emoción sentenciaba:

-Recuerdo la primera vez que te ví. Estabas tan hermosa.-hizo una pasa para sollozar-Estabas más guerrillera que nunca. No podía parar de mirarte. Tus movimientos me hipnotizaban, tanta belleza me abrumaba. Dejé de escuchar las palabras, me perdí en tu cálida voz y nunca más pude salir de ahí.

Brotó otra lágrima.

-Mi vida empezó a tener sentido el día en que te conocí. Me salvaste de la debilidad y del arrepentimiento.

Svetlana guardaba silencio, aunque no dejaba de acariciarla. Carmen se giró. Las miradas iniciaron un duelo. Svetlana, imponente, no se ablandó. Se acercó más a ella. Sus labios se acercaron a su oído. Sentían los corazones latir, el aliento, el contacto de los cuerpos.

-Carmen, cuando te conocí, no sabía ni decir r correctamente. Mi manera de pronunciar tu nombre te hacía sonreír. Lo que daría por volver a ver esa sonrisa que derrite Siberia.Carr-men. Noté desde el primer momento que me adorabas. Pensé en utilizarte, pero eras irresistible. Eras perfecta, como la Revolución. Contigo me sentía libre, implacable, justa. Cuando estabas a mi lado el capitalismo reducía su impacto.

La conversación llegaba a su clímax. No quedaban palabras, el momento se acercaba.

-Svetlana,yo...
-Silencio-Inesperadamente,empezó a llorar. Carmen se quedó sin palabras. ¿Svetlana llorando? Algo así no se repetiría jamás-No lo digas, por favor. Si lo dices, nunca podre parar de besarte.
-Hazlo, no voy a impedirlo.

Más lágrimas. Incluso cuando se sorbía la nariz estaba preciosa.

-No puedo. Debo ser fiel al comunismo,no puedo amar a nada más.
-Yo lo amaré contigo, y donde tu vayas, allí ire yo. Porque el amor...
-No intentes explicarlo, porque dejaría de serlo.

Las palabras llegaron a su fin y los labios pasaron a otro tipo del lenguaje.
El olor de Svetlana, su tacto, el movimiento acompasado de su pecho, su pasión. No te vayas,Svetlana-suplicaba la mente de Carmen. Pasaron años,meses,minutos,segundos mientras se besaban. El tiempo no existía. Cuando estaban juntas permanecían a otra dimensión.
Pero la dimensión se rompió cuando Svetlana se separó. Carmen sintió que había disfrutado del espejismo de un oasis en el desierto.

-No podemos seguir. Lo siento.
-Yo más,creéme.
-Encontrarás a alguien que no deba su vida a la Revolución.
-Tu boca se ve tan linda cuando dices 'revolución'.
-Me desquicia saber que nunca más te acariciaré, ni te veré a la luz de un atardecer, ni podré besarte.

Carmen se retiró, sin volverse, hasta llegar al umbral.

-Es tu decisión.

Svetlana seguía inmóvil. Miraba hacia el infinito. Silencio. Lágrimas.

-Mis sonrisas no tan serán cálidas si no han sido capaz de derretirte.

Esta vez, se giró, anduvo, abrió la puerta y salió sin hacer ruido, con cuidado.

Y allí seguía Svetlana, en el balcón, junto al gran rojo, asumiendo que nunca más la vería. La lucha nunca cesaría para ella.

miércoles, 15 de mayo de 2013

Maybe,maybe,maybe.

Oh well,yes I do regret. I regret everything,because I can't stand painful things. I'm not brave. I'm only a frightened person who can't smoke a cigarette without fainting. I need to lay down and stop thinking. Maybe thinking too much is killing me.
Sometimes I'm over the moon and sometimes I'm dowm into dumps.
Maybe for you all these sentences don't make sense but they make it for me.

I can't wait for going out this place,'cause I think is the guilty. Maybe I am the guilty of my pain. But I won't hate me.

lunes, 29 de abril de 2013

Capítulo 5

Mis lágrimas,en cascada,cubrían mi cara con cierto alivio. Caminé,caminé, caminé hasta ver mi casa. Mi horrible casa. Me armé de valor, odio y vanidad, y entré con orgullo. No había nadie. Era perfecto,precioso,era el refugio deseado todos estos años. La protección de la soledad, su presencia, su presión,me devolvía las ganas de vivir...y de odiar. Sin pensarlo,comencé a cantar. Cantaba algo sobre millones de gotas de lluvia,sobre el beso de un padre,sobre el abrazo de dos amantes,sobre el sol,la nieve,el ritmo,las sonrisas,la naturalidad. Canté,canté y canté hasta que mi mente me dejó plantada. Me alegré de cantar,porque cantar era liberarse,abrir la jaula, cortar las cuerdas, romper la puerta, saltar. Liberarse era llorar por el éxtasis del alma. Y como lloré.Lloré hasta que mis ojos se cansaron,hasta que mi piel enrojecida clamaba por un respiro. Pero yo no quería parar. Solo quería salir,beber,leer,cantar,llorar,fumar.

Fumar como madre. Gracias,madre. Gracias por descubrirme el mundo del dolor,de la enfermedad,del placer,de la mentira,de la verdad,de la envidia,de la vanidad,del conocimiento. Gracias por descubrirme la humanidad.

Cogí el libro de su escondite,empecé a leer y me conciencié de lo que significaba aquello. Aquello significaba que estaría muerta en menos de 24 horas.

domingo, 28 de abril de 2013

Capítulo 4

Seguí andando hacia casa con el maldito libro que encerraba en su interior el mechón de pelo. Lo coloqué dentro de mi chaqueta, apretado por mi brazo, escondiéndolo de las miradas. Su contacto me quemaba la piel y yo ardía de vergüenza por semejante comportamiento. Pero ya era demasiado tarde. Anduve y anduve hasta que reconocí aquel tugurio que por alguna estúpida razón llamaba casa. Coloqué la tarjeta electrónica delante del sensor y después de un carraspeo mecánico, la puerta se abrió. Pasé a la velocidad de la luz y me dirigí directamente a la cama. La retiré y el agujero fue visible. No mediría más de veinte centímetros de alto, ni más de treinta de largo y ni siquiera sabía sus proporciones de anchura. Solo había oscuridad, y soledad. Como ansiaba la soledad. Coloqué el libro de Shakespeare y volví a posicionar la cama. Pronto llegarían mis compañeros.

No podían ser más convencionales. No destacaban en nada, no  salían de la norma y no pensaban. Era como vivir con máquinas. Su vida consistía en comer, trabajar, procrear y dormir, aunque no necesariamente en ese orden. A cualquier hora, en cualquier sitio, sin motivo, ellos procreaban. No eran pareja de hecho, y tampoco se les exigía, pues aquellas relaciones eran naturales. Sin embargo, me molestaban. Sus rítmicos agonías y gritos nome dejaban dormir, comer, pensar. LDS212, mi compañero, aquel a quien yo llamaba Sir en mi imaginación, intentó procrear conmigo pero después del tercer "no" desistió. Siempre había mujeres dispuestas a procrear así que...¿para qué insistir en mi? Huelga decir que yo era mucho más agraciada que POPI767, con esos pequeños ojos azules, la cara chupada y el pelo corto, parecido al color del trigo podrido,  con los pellejos colgando del cuerpo sin carne y encorvada hacia delante, siempre con dolor en el trasero.Siempre dispuesta a dar placer. Estaba harta. Me levanté de un salto, corrí hacia la puerta, la abrí y aumenté la velocidad de mi paso hasta que en unos pocos minutos, llegué a la Aphotek. Era casi la hora de cerrar, pero entré con paso decidido. Detrás del mostrador, blanco e intemporal, se encontraba RAV199, vestido con una bata blanca, preparando el listado para el día siguiente, absorto en la tarea. Pero yo no podía esperar. Salté el mostrador y me abalancé sobre Él. Asombrado, paralizado, el no sabía que decir. Le miré a los ojos. Sus ojos, preciosos, marrones, confusos. Lo empujé contra la pared. Él no hizo nada, estaba inmóvil. Me quité la chaqueta, los pantalones, la ropa interior, todo, sin dejar de mirarlo. Seguía inmóvil, asustado. Le besé con fuerza, con pasión, con odio, mordiéndole, su labio sangró, mis manos bajaron, las suyas subieron, tocamos, presionamos, gritamos, nos odiamos. Y todo paró. Yo me vestí, el hizo lo mismo, absorto, asustado de nuevo. Le miré. Él no hizo nada. No me abrazó, ni sonrió, ni dijo una palabra. Rompí a llorar y no se acercó, ni me miró siquiera. Siguió con su listado. Yo salí llorando, sufriendo, con el alma empañada en pena. Cuanto odiaba a Él. Cuanto.
 

sábado, 27 de abril de 2013

To hell.

Mama we all go to hell.

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Ya estoy cansada de luchar.Pero no físicamente.Solo,solo quiero tumbarme,llorar un poquito y seguir luchando.Porque eso es la vida que tengo.Esta vida se basa en la lucha por cosas sin sentido,que no dan fruto.En la lucha continua,en la pérdida de tiempo,en la canción monótona que se repite en mi cabeza.La canción sin letra,sin ritmo,con ese maldito y estúpido silencio que no me ayuda.Solo observa,sonriente,viendo como me aferro y lucho en vano.Y el silencio está ahí,majestuoso,imperturbable,sin rostro,juzgándome.Pero yo sé que es injusto.Quizás no me encuentre tan cansada.

Vuelvo a lo que fui.

Hoy quiero que la soledad me abrace, para sentir su presencia como una losa en el corazón, para que me haga sentir algo,cualquier cosa...de nuevo.