lunes, 28 de enero de 2013
Capítulo 3.
domingo, 27 de enero de 2013
Millones de mariposas.
Y entonces tendríamos millones de mariposas,perfectas,pequeñas,de todo color y forma,que no nos dejarían ver las nubes que se alzan en frente de nosotros. Sólo veríamos las mariposas, volando, atrapándonos en su sueño.
Tiempo de soledad.
It is not enough.
Be intelligente is not enough.
Be funny is not enough.
Be sympathetic is not enough.
Be nice is not enough.
Be rich is not enough.
Be bitch is not enough.
Be yourself is not enough.
Be a monster is enough.
Capítulo 2
Sobre el perfecto suelo de mármol blanco, rodeado de bancos de piedra y una papelera, se encontraba una mujer pelirroja. Debía de haber sido una flor preciosa tiempo ha, pero ahora era fruto de la violencia sin control y la tortura. Estaba doblada hacia delante, y los humanos no paraban de lanzarle libros y escupitajos. La mujer lloraba y suspiraba, al borde de un ataque de ansiedad. De repente, recibió una patada certera en la mejilla derecha y, después de intentar mantenerse erguida, cayó al suelo. Las monstruosas carcajadas eran como un eco que se repetía en la mente. Llamadme rara, pero la violencia nunca me hizo reír. Los escupitajos seguían cayendo sobre ella como una tormenta de verano. La tormenta dejó paso a unas tijeras. Estas hicieron su trabajo: recortaron el precioso pelo pelirrojo hasta no dejar más que unos pocos centímetros de pelo. La mujer temblaba. No podía evitar el dolor. Intentó tragarse la lengua para morir pronto, mas uno de los torturadores la avistó a tiempo. Mi corazón se llenaba de pesar; la peor parte estaba por llegar. Un hombre semejante a un toro levantó a la mujer hasta ponerla de pie, mientras otro más semejante a una serpiente le sujetaba la lengua. Una de las mujeres allí presentes, que más bien podría haber sido una comadreja, le quitó los zapatos, los calcetines y la falda con sumo cuidado, y salió corriendo como alma que lleva el diablo. Nadie dijo nada. Era sabido que la gente robaba a los condenados, pero era algo que también podría condenarse, aunque nadie denunciaba ese tipo de delitos. Oportunistas. Mientras yo pensaba, el hombre serpiente rasgó la camiseta de la mujer con la mano libre, a la vez sus sucias uñas se preparaban para arañar el cuello de la pelirroja. No se oyó ningún grito. Nada.Los verdes ojos impasibles de la condenada miraban al horizonte.Las lágrimas no caían. No se oían sus jadeos ni sus lamentos.La presa no intentaba zafarse de sus cazadores. Los hombres se miraron y comprendieron lo que había pasado. Soltaron a la mujer con menos cariño del que soltarían un saco de arroz y se largaron. La multitud se dispersó. Allí solo quedábamos yo, las tijeras, el cabello desperdigado, el cadáver en una postura grotesca y unos cuantos libros de Shakespeare. Al lado del suelo de mármol se imponía un cártel que rezaba: "FNA314.Condenada a muerte por el vicio de la lectura." Me acerqué, y temerosa, cogí un libro de Shakespeare y un mechón de suave,precioso pelo pelirrojo. Pero yo no salí corriendo como la comadreja.Impúdica zorra.
A beautiful Island, isn't it?
viernes, 25 de enero de 2013
Capítulo 1.
Los condenados avanzaban.Uno,dos,uno,dos.Pasos suaves rastreando el suelo.Las cadenas chocaban entre sí creando un ruido infernal que no hacía si no empeorar la situación.La fila de humanos, si es que se podían llamar así, era una perfecta atracción turística para los sencillos paseantes. Aquellos que un día fueron los científicos, artistas y escritores más eficientes se movían ante ellos como muertos vivientes. Pero se lo tenían merecido.Nadie tenía que pensar por él mismo, el Líder lo haría por todos.¿Por qué pensaban,por qué desafiaban lo establecido,por qué no se conformaban? Porque amaban el conocimiento y la inseguridad.Estúpidos intelectuales ambiciosos.Merecen la muerte.
Permitid que me presente.Soy a la que llaman ADFL123, aunque mi madre solía decirme Erin. Nunca comprendí tal cosa; nadie es nombrado con una palabra exacta como le ocurre a una silla o a una mesa.Pero mi madre sí. Ella insistía en que la llamase madre, en vez de JTF565, y así la nombraba, la nombro y la nombraré. No puedo culparla de cosas tales como los nombres propios, la música de Purcell o su pasión por los cigarrillos; en sus venas corría el arte,estaba marcada desde el nacimiento, diría el Líder. Sin embargo,ella siempre despreciaba el arte públicamente, como todo buen ciudadano. Yo pienso que lo hacía más por miedo que por convicción. No voy a quejarme, aunque fuese asquerosamente impúdica.
_
